Shubin nos sumerge en una aventura, no ya de 380 millones de años, sino incluso mucho más larga. Nos hace recorrer los senderos tortuosos de sus sentimientos al disecciona una mano humana cuando estudiaba medicina o nos hace sentir el frío polar del Ártico cuando, rodeado por osos, busca con sus compañeros fósiles de animales a medio camino entre pez y anfibio.
La búsqueda de estos vertebrados que empezaron a conquistar tierra firma no es una búsqueda zoológica, es la búsqueda de nosotros, de lo que somos y de dónde venimos.
El libro no es largo y es sobre todo ameno, dirigido a un público general interesado por la Paleontología, la Biología o simplemente interesado en la ciencia en general o en el ser humano.