Muchos de nosotros experimentamos esa sensación de tener la necesidad de volver a mirar las mismas películas cada vez que nos aparezca en pantalla, aunque ya sepamos absolutamente todo lo que va a suceder en ella.
Un estudio llevado a cabo por la Universidad Abierta de Cataluña reveló que volver a ver aquellos largometrajes que nos marcaron por alguna razón nos conecta con un refugio emocional interior y nos conecta con una zona segura.