La UNAM, como el resto de las universidades públicas del país, enfrentan graves recortes presupuestarios debido al ajuste en el financiamiento educativo impulsado por el gobierno nacional. Con un presupuesto que es del año 2023 y sueldos atrasados, la universidad se vio obligada a recortar programas y servicios, mientras busca apoyo para una ley que asegure una actualización constante del presupuesto.